Lo que sea por mantener la escuela

Leo en Heraldo de Aragón una noticia de Europa Press en la que se dice que la comarca Comunidad de Teruel ofrecerá 3.000 euros a cada pueblo para contratar a un trabajador durante tres meses. No es una idea nueva del Partido Popular y del presidente comarcal, Joaquín Juste. El anterior equipo de gobierno en coalición entre PSOE y PAR ya lo puso en funcionamiento durante el último año de la legislatura. Trabajé durante un mes para el ayuntamiento de Aguatón en marzo de 2011 gracias a ese plan. La noticia, además de relatar las bondades de los planes de empleo de la comarca, cuenta el problema al que se enfrentan algunos de los pueblos para mantener viva la escuela. Y no he podido contenerme: he escrito un comentario en la página de Heraldo. Como no he recibido respuesta tras pinchar el botón “Publicar” y estaba interesado en expresar mi opinión, me he visto obligado a escribir una entrada en el blog. SEGUIR LEYENDO

Vida real o vida virtual (I)

Uno de los escasos seguidores de este blog se puso en contacto conmigo el fin de semana pasado para echarme en cara que no había publicado nada desde febrero. Tiene toda la razón. Pero he tenido que elegir y establecer prioridades. Uno de mis jefes en uno de mis múltiples empleos me decía que no marcaba prioridades, que no sabía distinguir entre lo importante y lo urgente. Esa frase ha rondado durante años en mi cabeza y al final le he acabado dando un sentido.

La urgencia es sólo el interés de un tercero para que deseches la opinión propia sobre qué es importante y qué es intrascendente. Así que ya no me sulfuro cuando alguien me espeta que un asunto es urgente y yo considero que es un tema menor. Se me revuelve el estómago, pero ya no pierdo el sueño porque me pidan un recado con urgencia. Como todos los encargos siempre son urgentes en el trabajo, hay que acabarlos aunque sea echando horas extra; por supuesto, sin remunerar. Y si el trabajo está lleno de urgencias, pasa a ser lo único importante en la vida. A estas alturas, con el poso de decenas de experiencias y formando parte de la lista de parados de larga duración, ya sólo divido entre tareas importantes y asuntos intrascendentes. He eliminado el lastre de lo urgente y ya sólo me interesan los temas importantes. Y entre la colección de asuntos importantes que me ocupan ahora, toca priorizar. SEGUIR LEYENDO