El virus de Aguatón

COMPARTIR
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Ayer se conmemoró el veinte aniversario de la semana cultural de Aguatón. Para quien no lo sepa, fui presidente de la Asociación Cultural El Monolito durante doce años, además de ser socio fundador de la misma. Como reina la improvisación en los eventos que se realizan en Aguatón, temía que tuviera que decir unas palabras ayer sin saberlo con antelación. No fue el caso. Pero por si acaso, yo había preparado un texto. Y quiero darlo a conocer. Y que lo lea quien quiera leerlo.

Hoy hace veinte años que se inauguró la primera semana cultural de Aguatón. Recuerdo que aquel día no pude estar en el pueblo. Aquella fue una jornada importante y me la perdí. Digo que fue importante porque estoy convencido que cambió el rumbo de mi vida. Es curioso que un hecho tan simple, un momento en el que no estuve presente, haya marcado tanto los años posteriores de mi existencia. ¿Acaso pensáis que yo estaría viviendo en Aguatón ahora, trabajando en Aguatón ahora, si no fuera por el virus inoculado por esta asociación cultural, El Monolito? Ya os respondo de una manera simple: no. Quiero pensar que no he sido el único contagiado por el virus. Estoy convencido que unas cuantas personas más que están hoy aquí han reforzado su vínculo con Aguatón gracias a El Monolito. Cada una de estas personas ha elaborado su propio lazo con Aguatón, atado fuerte o relativamente suelto, y por eso siguen aquí.

Creo que hace veinte años tenía ideas muy prefijadas, intolerantes en ciertos casos, miedos y temores. Creo que ahora todo aquello cambió. A lo mejor no ha sido El Monolito la única culpable del cambio. Seguramente no. Pero me ha ayudado a abrirme hacia nuevas concepciones sobre el mundo que me rodea. Me ha ayudado a tratar de ser tolerante, a confiar en el resto de la gente, a no cuestionar, por simple prejuicio, planteamientos que no coinciden con los míos propios. Esto ha sido posible porque durante veinte años se ha ido creando un espacio donde conviven una serie de personas diversas que se respetan las unas a las otras a pesar de las diferencias, porque cada uno de los miembros de la asociación cultural ha podido expresarse con libertad sin temor a represalias, porque se ha buscado siempre el bien común por encima del beneficio propio, porque se ha buscado siempre la inclusión, porque se han abierto las puertas desinteresadamente a quienes han llamado con ganas de conocernos, porque se comparte sin esperar nada a cambio.

Me da miedo el futuro. Creo que el espíritu fundacional de esta asociación cultural, El Monolito, se está evaporando. El virus es cada vez más débil porque algunas de las medicinas que nos estamos tomando están sirviendo, a mi parecer, para atenuar ese virus hasta niveles en los cuales ya no habrá contagio. Tengo miedo porque las generaciones futuras no van a infectarse, porque El Monolito ya no va a cambiar la vida de nadie. Si Aguatón pasa a ser un lugar donde se recibe la misma medicación que en el resto del mundo, Aguatón dejará de ser un sitio atractivo. La inactividad del virus será la muerte de Aguatón y eso me da miedo.

Hoy, que se cumplen veinte años de la inauguración de la primera semana cultural de Aguatón, quiero compartir con vosotros esta reflexión. Hoy me siento libre de decir algo así. Creo que es necesario recordar los años de la inocencia, los momentos ilusionantes, las experiencias vividas. Creo que es necesario recordar los éxitos y también los fracasos, hurgar en la memoria para reconocer qué ha cambiado para bien y qué ha cambiado para mal. Creo que es un momento en el que valorar si el diagnóstico clínico que he descrito es correcto o sería bueno contar con una segunda opinión. Yo sigo infectado por el virus y puede que esté cada vez más ciego. Porque sigo viviendo en Aguatón, sigo trabajando en Aguatón y sigo siendo miembro de la Asociación Cultural El Monolito de Aguatón (Teruel).

En Aguatón, el 15 de agosto de 2017

COMPARTIR
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *